La navidad es la historia del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, el cual se conserva como un recordatorio, para que el mundo entero y en especial tú y yo jamás olvidemos. Y aunque este evento es un hecho confirmado por la historia nadie sabe a ciencia cierta cuándo fue el día exacto de su nacimiento, ya que algunos creen que fue en septiembre, otros, que fue en octubre y ni aun el año, pues se cree que él nació 4 años antes de la fecha que se tomó como base; sin embargo, eso no le resta méritos al hecho de su nacimiento. Navidad es el reconocimiento de que hubo un día en que el salvador prometido nació y su mensaje me señala tres cosas:
- Que Dios me ama y piensa en mí (Juan 3:16) Dios, como expresión de ese amor nos regaló a su Hijo, el cual es un regalo de Amor, un regalo del Cielo, un regalo divino, y un regalo benéfico para todo aquel que lo recibe “el que en él cree (le recibe) tiene vida eterna, no es condenado…” Se cree que la práctica de los regalos en navidad es producto de que el Dios del cielo un día nos regaló el mayor de los regalos, a su propio Hijo.
- Que tengo un salvador (Mt.1:21; Lc.2:10-11), por lo cual puedo aspirar a ser salvo de la condenación, libre del pecado y beneficiario de la vida eterna. “y llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados” “os doy nuevas que serán de gran gozo para todo el pueblo: “que os ha nacido hoy un salvador que es Cristo el Señor”. Ese nacido en Belén, es nada menos que: el Salvador; el Mesías, Cristo; el Señor, rey, soberano, dueño; quien es el Salvador nuestro y que ha nacido hoy. Recordemos que el tiempo de Dios siempre es hoy: “hoy estarás conmigo en el paraíso”, si oyereis hoy su voz…”, “ahora es el tiempo aceptable, hoy es el día de salvación”, “hoy ha venido la salvación a esta casa” Hebreos 3:7; 2Cor.6:2; Lc.19:9
- Que Dios está conmigo (Mt.1:23) Él es el Emanuel en quien tengo protección, socorro, compañía, y ayuda. Aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros, y vivos su gloria… He aquí algunas cosas que Dios ha traído al hombre en Cristo y que yo puedo disfrutar en la persona de Jesús.
- La Vida abundante y eterna (1 Juan 1:2) “porque la vida fue manifestada y nosotros la hemos visto, damos testimonio de ella y la os anunciamos, la vida eterna la cual estaba con el Padre”. “este es el verdadero Dios y la Vida Eterna” (5:20) “el que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo, no tiene la vida (5.12), en él había vida, estaba la vida” (Juan.1:4), y es por eso que él dijo: “yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10)
- La gloria misma de Dios (Juan 1:12) “vimos su gloria, como del unigénito del Padre”, esta es la shekiná, la gloria que viene por la misma presencia de Dios
- La gracia y la verdad (Juan 1:14-17) “lleno de gracia y de verdad”. Estas sublimes virtudes vinieron por Jesucristo.
- La luz verdadera (Juan 1:9; Is.9:2) “el pueblo que estaba en tinieblas vio gran luz, y los que moraban en la tierra en sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos”
- La paz (Is.9) entre muchos de los títulos que describen a este personaje está este “el príncipe de paz”, él es el zar de la paz, y sigue diciendo el pasaje “lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite en su reino”. Este es el personaje que el mundo, los pueblos e individuos necesitan para alcanzar la paz, por eso él dijo: “la paz os dejo, mi paz os doy, yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27)
- El gozo y la alegría (Is.9:3) “multiplicaste la gente y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan en el repartimiento del botín”. Lo primero que una persona encuentra en Cristo es alegría y gozo para su vida
- La Vida abundante y eterna (1 Juan 1:2) “porque la vida fue manifestada y nosotros la hemos visto, damos testimonio de ella y la os anunciamos, la vida eterna la cual estaba con el Padre”. “este es el verdadero Dios y la Vida Eterna” (5:20) “el que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo, no tiene la vida (5.12), en él había vida, estaba la vida” (Juan.1:4), y es por eso que él dijo: “yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10)
Conclusión: Recuerda: los judíos no lo conocieron ni lo recibieron (Jn.1:9-11), el mesonero: no tuvo lugar para él en el mesón (Lc.2:7) y tú, ¿tienes lugar para él en tu corazón?, o ¿acaso estás tan lleno de tantas cosas que no hay espacio para Jesús en tu vida? Esta es tu gran oportunidad para recibirlo y ser transformado en un hijo de Dios. recuerda las palabras del padre Atanasio en el siglo IV: “el Hijo de Dios se hizo hombre para que los hijos de los hombres podamos ser hechos hijos de Dios”