La vida del creyente que agrada a Dios (Ef. 4.17-32)
Angel Romero · 27 de julio de 2020 · Sermones
El creyente que agrada a Dios vive a la altura de la dignidad de su llamamiento
Es aquel que refleja en su carácter las virtudes de Cristo. (1-2), (humildad, mansedumbre, paciencia)
Es aquel que está comprometido con la unidad de la iglesia. (3-16), (por guardar, buscar y conservar la unidad del Espíritu, de la madurez y del cuerpo)
Es aquel que está comprometido con su nueva vida. (17-32)
Anda conforme a la verdad que está en Jesús, (17-21) y no como los otros que:
Andan en la vanidad de su mente. (17)
Tienen el entendimiento entenebrecido, lleno de tinieblas. (18)
Son ajenos a la vida de Dios:
Por ignorancia
Por dureza, (incredulidad), (19).
Son insensibles tocante a los bueno, (19).
Están entregados ansiosamente a la lascivia y a la impureza, (19).
Ojo: Los que hemos oído a Jesús, hemos sido enseñados, educados, formados, entrenados por Jesús, y hemos aprendido a Jesús, vivimos conforme a la verdad que está en Jesús.
Se despoja del viejo hombre y se reviste del nuevo, (22-32).
El viejo hombre se caracteriza:
Por la mentira. (v.25)
Por la ira, el enojo. (v.26)
Por la participación satánica. (v.27)
Por el hurto. (v.28)
Por un vocabulario corrupto. (v.29)
Por contrición del Espíritu. (v.30)
Por la amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y malicia. (v.31)
El nuevo hombre se caracteriza:
Por la verdad. (v.25)
Por la ira controlada y el perdón. (v.26)
Por no dar lugar al diablo. (v.27)
Por el trabajo y la diligencia. (v.28)
Por un vocabulario bueno, edificante y sabio. (v.29)
Por el control de Espíritu Santo. (v.30)
Por la benignidad, la misericordia y el perdón. (v.32)
Conclusión: La vida que agrada a Dios es aquella que se despoja del viejo hombre y se reviste del nuevo de acuerdo a esa verdad y modelo que está en Cristo Jesús.