La venida del Señor debe afectar positivamente la orientación de mi cuerpo (4.1-7)
La venida del Señor debe afectar positivamente mi vida personal (8-9)
La venida del Señor debe afectar positivamente mi mente y mis convicciones (4.13-5.11)
La venida del Señor debe afectar positivamente mi mutua edificación (1Ts.5.14b-18)
Debo reconocer a los líderes (v.12-13)
Debo vivir en paz (v.13b)
Debo amonestar a los ociosos (v.14ª)
Debo alentar a los de poco ánimo (v.14b)
Debo soportar a los débiles (v.14.c)
Debo desarrollar la paciencia, tolerancia para con todos (14), «ser tolerantes», «ser lentos para la ira» (ver Ef.4.2; Col.3.13; Fil.2.3-4)
Debo mediar entre los hermanos Díscolos (15), evitar que los hermanos se hieran, ofendan o dañen unos a otros. Primera de Juan nos motiva, en vista de la venida del Señor, a ser:
Mejores creyentes, esto es practicar la Santidad
Mejores ciudadanos, esto es practicar la justicia
Mejores hermanos, esto es practicar el amor
Debo vivir Gozoso (16), ver Fil.3.1; 4.4, el gozo y la alegaría en el creyente debe ser una actitud permanente. Los creyentes tienen muchos motivos para vivir gozosos, alegres, felices.
Debo Orar siempre (17), esta debe ser la actitud y deseo del corazón (sal.10.17; 21.2; 37.4; 145.19). Pablo trabajaba «de noche y de día» (1Ts.2:9), y también oraba «de noche y de día» (3:10). Sus oraciones no disminuían debido a sus muchas actividades.
Daniel oraba tres veces al día (Dn.6.10)
David madrugaba a orar (Sal.5.1-3)
Jesús mantuvo una relación ininterrumpida con su Padre a través de la oración (Lc.6.12; Mr.3.13; Lc.22.44)
Pedro y Juan tenían una persona, una hora y un lugar fijo de oración (Hc.3.1)
Debo ser Agradecido (18). Siempre habrá motivos por qué darle gracias a Dios. Los vs.16-18 nos dan tres señales de una iglesia genuina: